Nemrod y Gilgamesh

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“El primer gobernante que nos presenta la religión”

‌La biblia judía hace diferentes menciones de Nemrod y las tablillas sumerias narran una historia similar con otro nombre: Gilgamesh. Aquí veremos las dos.
‌La mención que en la Biblia se hace de Nemrod, es bastante limitada en el ámbito socioeconómico actual. Según la “hipótesis documental” del origen de la Biblia, son los escritores de la Tradición yahvista quienes hacen la más antigua mención de Nemrod que se conoce hasta hoy, y que data del año 950 a. C. Sin embargo, para aquellos que consideran a Moisés como el autor del libro del Génesis, la referencia es aún mucho más antigua, entre el año 1480 a. C. y el 1450 a. C.
‌Es descrito como hijo de Cus, nieto de Cam, bisnieto de Noé; y como “el primero que llegó a ser poderoso en la tierra” y un “poderoso cazador en oposición a Jehová”.(Génesis 10:9)

‌También se menciona en I Crónicas y en el libro del profeta Miqueas, capitulo 5, verso 5.
‌Nemrod se dice que fue el fundador del primer reino formado después del Diluvio universal y, por ende, el primer rey que existió. El Génesis señala que edificó Babel, Urhuk, Akkad y Calneh en la región sur de Mesopotamia, y Nínive, Resen, Rehoboth-Ir y Calach en el Norte.
‌Aunque la Biblia no lo menciona directamente, desde tiempos antiguos la tradición ha considerado a Nemrod como el constructor de la Torre de Babel. Dado que la torre fue edificada en su territorio y durante su reinado, se asume que fue bajo su dirección que la construcción se inició (Génesis 10:10-12[2]). Pero también hay otras fuentes, asimismo extrabíblicas, que señalan lo contrario, alegando que Nimrod no se encontraba en la región de Sinar cuando la construcción comenzó.

‌De acuerdo a tradiciones hebreas, Nemrod era descendiente de Mizraim por línea materna, pero su padre fue Cush hijo de Cam, de quien heredó su primera posesión territorial, que pronto extendió. Su nombre se volvió proverbial como un ” poderoso cazador en oposición a YHWH (Jehová)”. Su reino comprendía Babel (Babilonia), Erech (Uruk), Accad (Akkad) y Calneh, en la tierra de Sinar, también conocida como la tierra de Nemrod (ver Génesis 10: 8-10; 1 Crónicas 1: 10; Miqueas 5: 5).

‌Josefo escribió:
‌…fue Nemrod quien los incitó a tal afrenta y menosprecio hacia Dios. Él era un nieto de Cam, el hijo de Noé, un hombre atrevido y de gran fortaleza de manos. Los persuadió de que no le atribuyeran a Dios, como si fuera por medio de él que habían obtenido felicidad, si no a creer que fue su propio esfuerzo lo que les alcanzó esa felicidad. Fue cambiando gradualmente su gobierno en una tiranía, al no hallar otra manera de apartar la gente del temor de Dios, que induciéndolo a una tonta dependencia de su poder…
‌Ahora la multitud estaba más que lista para seguir la determinación de Nemrod, y a considerar una muestra de cobardía el someterse a Dios; y construyeron una torre, sin reparar en dolor, ni siendo en lo más mínimo negligente con el trabajo: y, a causa de la multitud empleada en ello, creció muy alta, más rápido de lo que ninguno hubiera esperado; pero su anchura era tal, y estaba tan fuertemente construida, que a pesar de su gran altura parecía, a la vista, ser menor de lo que realmente era. Fue construida con ladrillos cocidos, pegados con mezcla hecha con brea, de manera que no permitiera el paso del agua. Cuando Dios vio que actuaron tontamente, Él no quiso destruirlos completamente, puesto que no crecieron más sabios por la destrucción de los pecadores anteriores; pero Él causó un tumulto entre ellos, produciendo en ellos idiomas diversos, y causando con esa multiplicidad de idiomas, el no poderse entender unos con otros. El lugar donde construyeron la torre ahora se llama Babilonia, debido a la confusión de esa lengua, la que entendían fácilmente antes; y para los hebreos por la palabra Babel, confusión…

‌Una antigua obra árabe, conocida como Kitab al-Magall o el Libro de los Rollos (que forman parte de la Literatura Clementina), señala que Nemrod edificó los poblados de Hadâniûn, Ellasar, Seleucia, Ctesiphon, Rûhîn, Atropatene, Telalôn, entre otros; y que inició su reinado sobre la tierra cuando Reu tenía 163 años, reinando por 69 años, edificando Nísibis, Raha (Edessa) y Harrán cuando Pelegtenía 50 años. Incluso dice que Nemrod vio en el cielo un manto negro y una corona, y de inmediato llamó a Sasan y le ordenó que le hiciera una corona como la que había visto. Según este relato, Nemrod fue también el primer rey en usar corona. También dice que se hizo correr el rumor de que la corona que Nemrod empleaba había descendido del cielo, y que Nemrod estableció un culto al fuego, y promovió la idolatría. Dice además que por tres años recibió instrucción de Bouniter, un supuesto cuarto hijo de Noé.

‌En el libro de Las Recogniciones (R 4.29), otra de las Literaturas Clementinas, Nemrod es identificado como el rey asirio Ninus, quien es señalado en los escritos del historiador griego Ctesias como el fundador de Nínive. Mientras que en otra de las Literaturas Clementinas, las Homilías (H 9.4-6), Nemrod es identificado como Zoroastro.

‌La obra apócrifa de “Los Tesoros” (Cueva de los Tesoros (ca. 350)) contiene un relato acerca de Nemrod muy similar al del Kitab al-Magall, con la diferencia de que Nisibis, Edessa y Harran se supone que fueron edificadas por Nemrod cuando Reu tenía 50 años, y que inició su reinado como primer rey cuando Reu tenía 130 años. En esta versión, el artífice de la corona de Nemrod es llamado Sisan, el cuarto hijo de Noé Yonton.

‌En los escritos en lengua Gueza o Ge’eztitulado El conflicto de Adán y Eva con Satanás(ca. siglo V) también contiene una historia similar a la de Los tesoros, solo que a la corona se le llama Santal y el supuesto cuarto hijo de Noé que instruye a Nimrod es llamado Barvin.

‌En la Historia de los Profetas y los Reyes del historiador musulmán del siglo IX al-Tabari, Nemrod construye la torre en Babil, Allah la destruye, y el lenguaje de la humanidad, que según este escrito era el siríaco, es confundido en otras 72 lenguas. Otro historiador musulmán del siglo XIII, Abu al-Fida, cuenta la misma historia, añadiendo que a Eber (un ancestro de Abraham) se le permitió mantener la lengua original, que en este caso es el hebreo, y esto debido a que él no tomó parte en la construcción de la torre.

‌Una leyenda armenia cuenta que Haik, el fundador de Armenia, venció y mató a Nemrod en una batalla cerca del Lago Van.

‌Según unas crónicas medievales húngaras tituladas Gesta Hunnorum et Hungarorum, los ancestros de los hunos y los húngaros, (Hunor y Magor, respectivamente) eran dos gemelos hijos de Menrot (hijo de Tana) y Eneth. En algunas de las diferentes versiones de esta leyenda (Gesta Hungarorum, Chronicon Pictum), se refieren a Menrot como Nemrod, el hijo de Kush, “el rey sabio y justo” de la “maravillosamente hermosa y próspera ciudad de Ur” (“Ur” es además un nombre húngaro para Dios) y Atila el Huno es mencionado como hijo de Bendeguz (Mundzuk), nieto del gran Nemrod el rey de los Hunos, Medos, Godos, Daneses, “el Terror del Mundo, el Castigo de Dios”. Dado que Nemrod vivió en los albores de la civilización y Atila vivió en la Edad Media, miles de años después, es imposible que sea su bisnieto.
‌Una tradición sugiere que a Nemrod lo mató un animal salvaje. Otra leyenda afirma que Shem lo mató por hacer que la gente adorara a Baal. Luego descuartizó el cadáver y repartió sus pedazos para desalentar a otros idólatras. Pero Semíramis, su mujer, recogió los pedazos y los unió, y luego proclamó que había vuelto a vivir, pero que se había convertido en un dios, muy parecido a la leyenda de Isis y Osiris. Hay otra mención de Nemrod que está en el libro de Jasher 27:7, que atribuye su muerte a Esaú(nieto de Abraham), quien supuestamente lo decapitó.

‌Estas tradiciones aparecen por primera vez en los escritos de Pseudo-Philo (Van Der Toorn y Van Der Horst 1990, p. 19), continúa en el Talmud y va a través de escritos rabínicos de la Edad Media, y aún en nuestros días, rabinos contemporáneos siguen añadiendo a estas tradiciones.

En general, estas versiones presentan a Nemrod como un hombre opuesto a Dios. Algunas señalan que se autoproclamó un dios y que fue adorado por sus súbditos. En algunas ocasiones su leyenda se entremezcla con la de Nino, el mítico fundador de Nínive (véase también Ninus).

Cuentan que una señal en los astros anunció a Nemrod y a sus astrólogos el nacimiento de Abraham, quien pondría fin a la idolatría. Así que Nemrod ordenó matar a todos los niños recién nacidos. Sin embargo, la madre de Abraham escapó y dio a luz secretamente. Algunas versiones la sitúan dando a luz en el campo, donde pasta el ganado, otras, en un establo.

Al crecer Abraham se enfrentó a Nemrod y le instó a que desistiera de su idolatría, por lo que Nemrod mandó que fuera quemado. Algunas versiones dicen que se recogió madera durante cuatro años para quemar a Abraham en la hoguera más grande que jamás se hubiera visto. En todas Abraham es echado al fuego y sale caminando.

En algunas versiones, Nemrod entonces declara la guerra a Abraham. Nemrod se presenta mandando un enorme ejército, pero Abraham trae un ejército de insectos que destruye el de Nemrod. Algunas versiones dicen que un mosquito entró hasta el cerebro de Nemrod volviéndole loco (lo mismo dice la tradición judía que sucedió con Tito, el emperador romano que destruyó el Templo de Jerusalén).

En algunas versiones Nemrod se arrepiente y acepta a Dios, ofreciendo cuantiosos sacrificios, que Dios rechaza. Otras versiones dicen que Nemrod dio a Abraham, como obsequio de reconciliación, el siervo Eliezer, de quien algunas versiones dicen era el propio hijo de Nemrod. Sin embargo, en la Biblia se dice que Eleazar era de Damasco, ciudad siria, y no de Asiria ni de Babilonia, territorios sobre los que gobernó Nemrod.

En suma, las leyendas judías sobre Nemrod son abundantes y contradictorias (algunas imitan situaciones que aparecen en otros lugares de la Biblia), pero casi siempre citan a Abraham como su principal antagonista.

La misma confrontación se presenta extensivamente en el Qur’an islámico. Aunque en algunas de las historias judías se presenta a Nemrod como arrepintiéndose al final, en las versiones musulmanas siempre se le presenta como malvado y obstinado hasta el fin. En una de las confrontaciones de Nemrod con Ibrahim (forma árabe del nombre Abraham), Ibrahim argumenta que Alá es el único que da y quita vida. A lo que Nemrod responde haciendo traer a dos reos condenados a muerte, y a uno deja ir libre, y ordena matar al otro, para demostrar que él también puede dar vida o muerte. Entonces Ibrahim le dice que Alá hace salir el sol por el este, y entonces le dice a Nemrod que si él es dios, que haga salir al sol por el oeste. Nemrod, perplejo y furioso, ordena que Ibrahim sea arrojado al fuego, pero Alá protege a Ibrahim.

Ya lo presenten como arrepentido al final o no, Nemrod permanece en la tradición hebrea e islámica como un personaje malvado emblemático, y un arquetipo de idolatría. En los escritos rabínicos, incluso los de hoy en día, se hace referencia a él casi invariablemente como “el malvado Nemrod” (en hebreo, נמרוד הרשע‎), y para los musulmanes es “Nimrod al-Taghi” (Nimrod el tirano).

La trascendecia de los cuentos sobre la confrontación entre Nemrod y Abraham se deja ver en “Cuando el Rey Nemrod”, una de las más conocidas canciones folclóricas escritas en el lenguaje Ladino, aparentemente escrita durante el reinado de Alfonso X de Castilla.
Historiadores y estudiosos de la mitología han tratado de encontrar conexión entre Nemrod y los personajes mitológicos de diferentes civilizaciones. Marduk (Merodach) ha sido sugerido como un posible arquetipo de Nemrod, especialmente a principios del siglo XX. Algunos sugieren que las conquistas imperiales atribuidas a Nemrod pueden estar basadas en las conquistas del rey asirio Tukulti-Ninurta I (Dalley et al., 1998, p. 67). Alexander Hislop, en su escrito The Two Babylons (Capítulo 2, Sección II, Sub-Sección I) concluye en que Nemrod debe ser reconocido como Ninus, quien según la mitología griega fue un rey de Mesopotamia y esposo e hijo de Semíramis; y también con todas las divinidades de las diferentes culturas del Mediterráneo y con la religión persa de Zoroastro. Su identificación con Ninus implica el aceptar como verdaderas las Recogniciones Clementinas; y su identificación con Zoroastro implica aceptar las Homilías Clementinas, ambos trabajos pertenecientes a la Literatura Clementina. Además, los míticos Ninus y Semíramis habrían reinado en Nínive hacia el año 1269 a. C., aunque en otros escritos griegos citan a Ninus entre los años 2060-2009 a. C. (en Eusebio).

David Rohl, al igual que Hislop, identifica a Nemrod con un sinnúmero de deidades mediterráneas; entre estas están Asar, Baal, Dumuzi y Osiris. En la teoría de Rohl, Enmerkar el fundador de Uruk es el personaje en quien originalmente se inspiraron las leyendas de Nemrod, por la historia de Enmerkar y el Señor de Aratta que tiene algunas similitudes con la leyenda de Nemrod y la torre de Babel, y porque el sufijo “KAR” en el nombre Enmerkar significa “cazador”. Además, se dice que Enmerkar construyó “zigurats” en Uruk y en Eridu, lo que Rohl postula que era la original Babel. Sin embargo, tal y como puede ser dicho que Nemrod es un personaje legendario inspirado en Enmerkar o en cualquier otro, bien se puede decir todo lo contrario: que todos los otros personajes son los que fueron inspirados en Nemrod. Además, no son raros los casos de gobernantes que ha querido legitimar o enaltecer su gloria vinculando su origen a grandes monarcas del pasado, incluso en nuestros días.

Debido a que otra ciudad que se dice construida por Nemrod fue Accad, otra teoría más antigua lo identifica con Sargón el Grande, abuelo de Naram-Sin, ya que, según la Lista Real Sumeria, ese rey primero edificó Agade (Akkad). La aseveración de la Lista de los Reyes Sumerios de que fue Sargón quien edificó Akkad ha sido muy cuestionada.

La Iglesia del Gran Dios asevera que Nemrod debe ser identificado con el dios egipcio Osiris, y que fue el padre de Gilgamesh.

Nemrod aparece en versiones tempranas de la historia de los Masones, de quien se dice que fue uno de los fundadores de la fraternidad. Según la Enciclopedia de la Masonería, una leyenda en la Antigua Constitución, refiere a Nemrod como uno de los fundadores de la Masonería.

Nemrod según los textos semíticos está enmarcado temporalmente en el XXV ac Ahora veamos que se puede obtener acerca de Gilgamesh en la red, seguramente veamos varias similitudes:
Gilgameš (a veces transliterado Gilgamesh) o Gilgamés (pronunciado /’ɡɪl.ɡa.mɛʃ/ en acadio: Gilgameš), también conocido como Bilgamés, es un personaje legendario de la mitología sumeria. Según la Lista Real Sumeria, Gilgamesh, hijo de la diosa Ninsun y de un sacerdote llamado Lillah, fue gobernante del distrito de Kulab y quinto rey de la ciudad Uruk (Erech en los textos bíblicos; actual Warqa, en Irak) hacia el año 2750 a. C. Sucedió al rey Lugalbanda, reinó durante 126 años y dejó el trono a su hijo Ur-Nungal, que gobernó durante 30 años. Los primeros estudiosos de la lengua sumerialeyeron su nombre, erróneamente, como Izdubar.

Ha alcanzado la fama sobre todo como protagonista del Poema de Gilgamesh, también llamado Epopeya de Gilgamesh por su género literario, es considerada la gran obra literaria más antigua del mundo. En esta obra, el primer poema épico que se conserva, se cuentan sus aventuras junto a su amigo Enkidu y su búsqueda de la inmortalidad tras la muerte de este. La epopeya de Gilgamesh cuenta la historia de uno de los reyes más emblemáticos de Uruk, ciudad mesopotámica situada en las cercanías del rio Éufrates. Este escrito fue realizado aproximadamente en el año 2500 a.c y plasmado en tablillas de arcilla. La historia tiene como héroe principal a Gilgamesh, un rey cruel y lujurioso, el cual dormía con las mujeres recién casadas antes de que consumaran el matrimonio con sus esposos, haciendo referencia al “derecho de pernada”.
La leyenda paleo babilónica sobre este rey cuenta que los ciudadanos de Uruk, viéndose oprimidos, pidieron ayuda a los dioses, quienes enviaron a un personaje llamado Enkidu para que luchara contra Gilgamesh y lo venciera. Pero la lucha se torna muy pareja, sin un vencedor claro. Finalmente, Enkidu reconoce a Gilgamesh como rey y los dos luchadores se hacen amigos. Juntos deciden hacer un largo viaje en busca de aventuras, en el que se enfrentan a animales fantásticos y peligrosos.

En su ausencia, la diosa Inanna (conocida por los babilonios como Ishtar y más tarde como Astarté) cuida y protege la ciudad. Inanna declara su amor al héroe Gilgamesh, pero este la rechaza, provocando la ira de la diosa, quien en venganza envía al Toro de las tempestades para destruir a los dos personajes y a la ciudad entera. Gilgamesh y Enkidu matan al Toro, pero los dioses se enfurecen por este hecho y castigan a Enkidu con la muerte. Muy apenado por la muerte de su amigo, Gilgamesh recurre a un sabio llamado Utnapishtim (Ziusudra en sumerio, que puede significar ‘el de los Días Remotos’), el único humano, junto con su esposa, al que los dioses salvaron del Diluvio Universal y concedieron la inmortalidad. Gilgamesh recurre a él para que le otorgue la vida eterna, pero Utnapishtim le dice que solo en una ocasión se concedió ese don a un humano, y que no volverá a repetirse, lo mismo que el Diluvio.

Finalmente, la esposa de Utnapishtim le pide a su esposo que, como consuelo a su viaje, le diga a Gilgamesh dónde localizar la planta que devuelve la juventud (mas no la vida o juventud eterna). El sabio cede y le revela que la planta está en lo más profundo del mar. Gilgamesh se decide a ir en su busca y efectivamente la encuentra, pero de regreso a Uruk toma un baño, y al dejar la planta a un lado, una serpiente se la roba (basándose en que las serpientes cambian de piel, y que por ello vuelven a la juventud). El héroe retorna a la ciudad de Uruk, cuya magnificencia es descrita al final del poema.

Según fuentes periodísticas, en 2001, en un grupo de tablillas procedentes de Irak, el asiriólogo Giovanni Pettinato habría leído un final distinto de la epopeya. Según el mismo, Gilgamesh se suicidó al regresar a Uruk, enterrándose vivo con ochenta miembros de su corte.

La figura de Gilgamesh conserva su vigencia porque el anhelo que le mueve es universal (escapar de la muerte), y por tanto es universal la lección que recibe: que la inmortalidad es un don exclusivo de los dioses y es locura aspirar a ella. El lector de cualquier época se siente también conmovido por el canto a la amistad sagrada que contiene la obra, que probablemente influyó en la Ilíada de Homero, donde el lazo entre Aquiles y Patroclo es igualmente memorable.

En la Epopeya de Gilgamesh se dice que Gilgamesh ordena la construcción de las legendarias murallas de Uruk. En tiempos históricos, Sargón I de Acad se jactó de haber destruido esas murallas para demostrar su poderío militar. Muchos estudiosos han señalado que el mito del Diluvio contenido en la Epopeya de Gilgamesh constituye un claro precedente de la historia bíblica del diluvio universal que se narra en el Génesis.

Fragmentos de un texto épico encontrados en Me-Turan (hoy Tell Haddad) cuentan que Gilgamesh al final de sus días fue enterrado bajo las aguas del río Éufrates, después de desviar su curso. En abril de 2003, notas periodísticas señalaron que una expedición alemana habría descubierto en las ruinas de Uruk, indicios de este hecho.

A pesar de la falta de evidencia directa, la mayoría de los estudiosos no se oponen a considerar a Gilgamesh como una figura histórica, sobre todo desde que se han encontrado inscripciones que confirman la existencia histórica de otras figuras asociadas a él, como los reyes Enmebaragesiy Aga de Kish. Si Gilgamesh realmente existió, probablemente vivió aproximadamente en el siglo XXVII a. C. Algunos de los textos sumerios más antiguos citan su nombre como Bilgamesh. Dificultades iniciales en la lectura de la escritura cuneiforme hicieron que en 1891 el nombre de Gilgamesh se leyera: IzIzduba.
En la mayoría de los textos, el nombre Gilgamesh es precedido por el determinativo para seres divinos (DINGIR). No obstante, no existe evidencia de un culto contemporáneo, y los mitos sumerios de Gilgamesh sugieren que la deificación ocurrió con posterioridad (distinto al caso de los reyes-dioses acadios).


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